MONEDAS: Epigramas

Monedas frente al enano
Enano monetario es el reflejo del bajo crecimiento

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Julio Santaella, presidente de la Junta de Gobierno del INEGI, explicó el ajuste de la cifra de crecimiento de la economía nacional durante el segundo trimestre de 2019

El bohemio: Poemas

Saxofonista inspirado
Sueños y desilusiones de un bohemio
Extraños en la Noche (Instrumental)

Noche de jazz

El bohemio

 Acabó el jazz… se fue el bohemio,
pero en la mesa de aquel bar
escribió un poema que decía:
Ya no sé si te amé o tú me amaste,
si te olvidé, o tú me olvidaste,
pero el fuego aquél que brotó
en solitarios y umbríos desvelos,
se perdió en el frío de tu ausencia:
como una nube en la distancia.
Aquí, la música se acaba,
pero eco de guitarras sordas
parece que ríen, y me miran
como a una nota perdida,
prendida al humo de un cigarro.
Ya no sé si te amé o tú me amaste,
si te olvidé, o tú me olvidaste,
mi amor no recuerdo tus besos,
y  mi sueño… duerme sin ti.

Arturo Antonio Torres Muñoz

Josefo

Canas blancas a mi madre: Poemas

Escucha esta melodía: Dios nunca muere

CANAS BLANCAS A MI MADRE

Hoy que la vida me alcanza

con sus reclamos de insomnio,

rezo, como tú, a mis hijos

frente a sus lechos de sueño.

Fui razón de tu desvelo;

cobijado entre tus besos

no entendí los crepúsculos

que ataron tus alboradas.

En mis manos, sin saberlo,

se tiñeron tus cabellos:

de negros se hicieron blancos

y más blancas tus sonrisas.

El ayer que fui en tus brazos

llama con la misma fuerza

como esclavo sin dominio:

¡soy gigante y soy pequeño!

Hoy, cuando siento una pena

por el más leve desprecio,

por caricias que en el aire

mueren ávidas de un beso,

busco la sonrisa ajena:

la caricia que esperaste;

la de aquel, tu niño ingenuo

que jamás vivió un reclamo,

y pido a Dios, dé a mi rostro

las máscaras de la vida,

¡frío ante un desdén que hiere!

¡sonrisa al pecho herido!

Ya vendrán mis largas noches

con su pausado silencio,

cargando en tus nietos sombra

que yo romperé callado.

Despierto estaré a sus pasos

como vigilante eterno

muy sereno a los reproches:

como piedra en la penumbra.

Y cuando los vea en su andar,

con el alma hecha pedazos

escucharás mi plegaria

escondida entre los labios.

Hacia ti vendrán mis pasos

suspirando por tu ausencia,

reviviendo mil consejos:

los que me diste sin contar.

¡Lloro tu cabello negro!

aquel que llené de canas

con besos de niño pobre

y mil caricias de invierno.

Otras rosas en canteras

quieren cubrir las lápidas

de un dolor que se resigna,

de una ausencia que se llora.

¡Que costosos son los hijos

que se llevan nuestras vidas!

¡son la herencia de la sangre!

¡es el pago al cielo eterno!

¡Perdóname madre mía!

tú me diste la existencia:

si no amé como debía,

¡es la vida quien me cobra!

Por eso no traigo flores:

¡estos brotes son tus nietos!

ellos pintarán mi pelo

como yo a ti: con canas blancas.

UN SUEÑO: Haikú

Breve atardecer
Breve atardecer que se diluye tras la montaña

La vida es una breve aventura llena de retos, fracasos y triunfos: una oportunidad por alcanzar la plenitud.

Breve atardecer